El asteroide 99942 Apophis se aproximará a la Tierra a una distancia de 32. 000 kilómetros en 2029, un evento que en términos cósmicos es significativo. Aunque inicialmente se temía que pudiera ser un peligro para nuestro planeta, estudios actuales demuestran que no es el caso.
Científicos italianos plantearon la cuestión de si la Tierra podría ser un peligro para Apophis, particularmente en lo que respecta a la basura espacial. La mayoría de los escombros orbitales se encuentran en la órbita terrestre baja (LEO), pero también hay algunos en la geoestacionaria (GEO), donde se aproximará Apophis.

A través de simulaciones, se consideró la trayectoria conocida de Apophis y la ubicación de la basura espacial en GEO. Aunque la mayoría de las simulaciones no mostraron impactos, existía una posibilidad de colisión.

Un choque no sería peligroso para Apophis ni alteraría su trayectoria, pero podría causar cráteres y actividad sísmica que dificultarían las observaciones de misiones futuras. La ESA tiene la misión RAMSES y la NASA, OSIRIS-APEX, ambas destinadas a observar el acercamiento del asteroide.
La interacción entre la Tierra y Apophis, debido a la gravedad, podría alterar su giro y provocar terremotos y desprendimientos de tierra, lo que proporcionaría datos valiosos para la ciencia. Sin embargo, un impacto con basura espacial podría confundir los datos recogidos por estas naves.

El síndrome de Kessler, que describe la propagación de la basura espacial por impactos, no es un riesgo en GEO debido a la menor cantidad de escombros en esa órbita. Este evento no es un drama, pero sí una llamada de atención sobre la basura espacial en órbita.
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