La empresa de ciberseguridad ESET ha alertado sobre la evolución de DragonForce, una banda dedicada al ransomware, hacia un modelo de plataforma criminal que permite a otros grupos ejecutar ataques bajo sus propias marcas. Esta estrategia representa una nueva etapa en la operación del cibercrimen organizado.
DragonForce, que surgió en 2023 como un esquema de ransomware as a service (RaaS), ha modificado su estrategia para convertirse en una infraestructura que ofrece herramientas, soporte técnico y servicios especializados a grupos afiliados.
Esta transformación facilita la expansión de ataques de ransomware y aumenta la complejidad para identificar a los responsables. La compañía ha informado que el grupo mantiene actividad en diversos países, incluyendo México, Brasil, Argentina, Colombia, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana, acumulando casi 600 víctimas en más de 60 países.

DragonForce ha implementado un esquema White-Label, que permite a los grupos criminales conservar su propia identidad mientras utilizan la infraestructura tecnológica de DragonForce para ejecutar operaciones de ransomware.
Esto dificulta la atribución por parte de investigadores y autoridades, ya que los ataques pueden ser firmados con distintas marcas criminales, aunque detrás compartan los mismos servidores y sistemas de negociación.

Además de proporcionar ransomware, DragonForce ofrece servicios adicionales orientados a incrementar la presión durante las extorsiones, como análisis de la información robada para identificar datos sensibles y elaboración de informes sobre posibles consecuencias regulatorias para las empresas afectadas.
La empresa también ha reforzado su estrategia de reclutamiento, ofreciendo soporte técnico para afiliados y listas de contactos de directivos con el propósito de intensificar las negociaciones para el pago de rescates.
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