El 24 de julio de 2026, SpaceX llevó a cabo un vuelo de prueba importante de su nave Starship, un avance significativo en los planes de Elon Musk para expandir su negocio de cohetes hacia un imperio de inteligencia artificial y comunicaciones satelitales. Starship es clave para la expansión de la red Starlink de SpaceX, el envío de humanos a la Luna y la instalación de centros de datos en el espacio. A pesar de contratiempos y retrasos en su desarrollo, la prueba fue en gran medida exitosa, cumpliendo con sus objetivos principales.
Durante el vuelo, Starship desplegó 20 satélites Starlink, que se comunicaron con éxito con la red principal y descargaron datos. El cohete propulsor Super Heavy aterrizó frente a las costas del Golfo de México, pero no encendió todos sus motores como estaba previsto, lo que provocó un amerizaje más rápido de lo esperado. A pesar de esto, fue una mejora con respecto al último vuelo, en el que el cohete propulsor perdió el control y uno de sus motores se apagó prematuramente.

SpaceX ha invertido más de 15 mil millones de dólares en el desarrollo de Starship, y Musk ha pronosticado que será totalmente reutilizable antes de que finalice el año. La compañía ha dejado de aceptar reservas de operadores de satélites para viajes dedicados a la órbita más allá de 2028 en sus cohetes Falcon, lo que subraya la importancia de que Starship funcione según lo anunciado.

Las acciones de SpaceX cayeron un 3% el viernes en la sesión bursátil estadounidense, acumulando un descenso de alrededor del 25% en el último mes, muy por debajo de su precio de salida a bolsa de 135 dólares. SpaceX también tiene contratos con la NASA por un valor aproximado de 4 mil millones de dólares para que la nave Starship lleve astronautas a la Luna en 2028.
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