Autores: POPLab Sabor latino: la batalla de Brasil, México y Colombia contra los alimentos ultraprocesados Investigación Salud Las tres naciones buscan regular más el sector de alimentos y bebidas; México avanzó en desterrar los dibujos y personajes animados para promover la comida chatarra, una práctica que sigue vigente en Brasil y Colombia Fecha de publicación: 23 de julio de 2026, 08:00 Cargando interacciones…
Por Lighthouse Reports / Quinto Elemento Lab / Agência Pública / O Joio e O Trigo / Cuestión Pública* El famoso “Tigre Toño”, el personaje animado de las Zucaritas de Kellogg’s, fue desterrado de los supermercados mexicanos hace cinco años, pero en Brasil goza de cabal salud, y en Colombia se cuela incluso hasta el comedor del nuevo presidente electo, Abelardo de la Espriella. Los consumidores en México pueden ver las cajas del cereal tan solo con arañazos provocados por las garras de un tigre que ya desapareció.
En Brasil, el personaje aparece más guapo que nunca en la caja de Sucrilhos (Zucaritas en portugués), y en Colombia, el felino se muestra no solo jugando futbol, sino posando con la familia de De la Espriella –a quien le apodan “el tigre”– en un post de X lanzado por el candidato presidencial el mes pasado, justo el día de la elección. En México, del “Tigre Toño” solo quedaron los arañazos. En 2021 entró en vigor la prohibición para utilizar caricaturas en los empaques.

(Foto: Especial) En los supermercados brasileños, la imagen del tigre sigue siendo un gancho para atraer la atención de niños y niñas (Foto: Agência Pública) El candidato colombiano y ahora presidente electo, Abelardo “el Tigre” de la Espriella, promovió en redes esta fotografía el día de los comicios.
(Foto: Tomada de X) Los tres países han avanzado en los últimos años en adoptar mayores regulaciones para los alimentos ultraprocesados: esto se refleja en las distintas advertencias nutricionales que aparecen en los empaques de productos de una misma empresa según el país, así como en las restricciones sobre el uso de celebridades o personajes animados dirigidos a la infancia—una práctica que todavía no está prohibida por la ley en Brasil y Colombia.
Una investigación global coordinada por Lighthouse Reports, en la que participaron Quinto Elemento Lab, las brasileñas Agência Pública y O Joio e O Trigo y la colombiana Cuestión Pública, puso al descubierto una operación sistemática de la industria para intentar frenar leyes y bloquear regulaciones.

De las 239 demandas judiciales que en los últimos 15 años ha entablado el sector en seis de sus principales mercados (Estados Unidos, Reino Unido, India, Brasil, México y Colombia) para revocar o modificar leyes y normas, 193 se presentaron en tribunales mexicanos , en Colombia fueron 18 y en Brasil 17, lo que significa que el 95 por ciento de los litigios a escala mundial ocurrieron en estas naciones latinoamericanas.
“América Latina ha sido un líder mundial en la adopción de algunas de las primeras y más sólidas políticas para regular los alimentos ultraprocesados, lo que la convierte en un campo propicio tanto para innovar en políticas de salud pública como para la resistencia por parte de la industria”, dijo Katherine Shats, especialista legal de la Sección de Nutrición y Desarrollo Infantil de UNICEF. De los casos presentados por firmas privadas en los que el demandante era identificable, más de un tercio fue impulsado por solo nueve compañías, incluidas empresas vinculadas con Coca-Cola, PepsiCo, Kellogg’s y Mars (Mars es propietario de la operación de Kellogg’s en México).
La mayoría de las demandas documentadas en México fueron promovidas directamente por compañías como FEMSA (embotelladora de Coca-Cola), Ferrero, Mondelez, Danone y fabricantes de productos de Pepsi. A diferencia de México, en Brasil los litigios contra las regulaciones a los alimentos ultraprocesados no son promovidos directamente por las empresas, sino por grupos empresariales. De los 17 casos identificados ante el Supremo Tribunal Federal brasileño, 16 fueron presentados por asociaciones empresariales —algunas del sector alimentario y otras del sector de la radiodifusión— interesadas en las reglas sobre publicidad en el país.

La estrategia de mantener a las marcas fuera de los tribunales sigue el ejemplo de Estados Unidos, donde las demandas son presentadas por cámaras empresariales. Sin embargo, 12 de estos casos se refieren a la misma disputa: la norma RDC 24. Durante 16 años, esa norma brasileña creada para exigir advertencias sanitarias en anuncios de alimentos con alto contenido de azúcar, grasa y sodio ha permanecido paralizada en los tribunales. La resolución, aprobada en 2010 por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), nunca llegó a entrar en vigor.
Su trayectoria se ha convertido en un ejemplo de cómo los sectores empresariales pueden retrasar y desactivar regulaciones de salud pública incluso antes de que sean resueltas definitivamente. La primera propuesta de Anvisa, sometida a consulta pública en 2006, estaba orientada principalmente a proteger a niños y adolescentes, considerados especialmente vulnerables a las estrategias de marketing.
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