El pozo de gas Krem-1 en Las Choapas, Veracruz, ha estado fuera de control por más de 130 días tras una explosión en marzo de 2026. La situación ha afectado a las comunidades locales, quienes reportan problemas de
Según la Alianza Mexicana contra el Fracking, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha admitido que las labores para controlar el pozo podrían extenderse en los próximos meses. Los habitantes de la zona han denunciado dificultades para dormir debido al ruido y síntomas como dolores de cabeza, náuseas y problemas respiratorios.
La atención médica en las comunidades está limitada y hay desabasto de medicamentos básicos. La emergencia también ha impactado las actividades productivas y medios de subsistencia, con pérdidas de cultivos y muerte de animales. La contaminación del aire, agua y suelo representa un riesgo para economías basadas en la agricultura y la ganadería.

La evaluación de riesgo del proyecto identificó el descontrol del pozo como el peor escenario, pero consideró los riesgos tolerables sin explicar la determinación. Los colectivos cuestionan las deficiencias en la evaluación y autorización de proyectos de extracción de hidrocarburos y la posible expansión del fracturamiento hidráulico en México.
Pemex informó que el Instituto Mexicano del Petróleo realiza mediciones de calidad del aire, pero las organizaciones señalan la falta de transparencia en los datos. La contaminación, según el discurso oficial, se encuentra dentro de los límites permitidos.
El pozo Krem-1 en Las Choapas, Veracruz, sigue sin control y sus efectos negativos continúan afectando a las comunidades locales, con daños ambientales, económicos y sanitarios.
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