En la última década, ha habido un fenómeno sin precedentes en los cielos de los aeropuertos más concurridos del mundo. Los aviones comerciales, que transportan a cientos de pasajeros, están compartiendo cada vez más el espacio aéreo con pequeños dispositivos no tripulados, los drones.
Estos encuentros suelen ser breves y pasar desapercibidos hasta que son detectados por el control de tierra o los pilotos a través del radar. El término utilizado en los círculos aeronáuticos para estos encuentros es alarmante: 'casi colisión'. Las estadísticas son asombrosas.

La FAA reportó más de 500 avistamientos de drones cerca de aeropuertos solo en 2023, una cifra que ha ido en aumento desde que se abrieron las regulaciones para estos dispositivos en el espacio aéreo civil. En algunos casos, drones han sido detectados a altitudes de 2500 pies o más, en las zonas críticas de aproximación y despegue de las aeronaves.
Lo que hace que esta amenaza sea particularmente peligrosa es que muchos pilotos, operadores de aerolíneas e incluso reguladores aún se encuentran tratando de comprender la física de una colisión que nadie anticipó hace veinte años.

La investigación de la FAA/ASSURE demuestra que los drones causan más daños que las aves de peso similar debido a la rigidez de sus baterías y motores. Existe una brecha regulatoria en la mayoría de los países, quienes carecen de sistemas eficaces de detección y control de drones cerca de los aeropuertos.
Para abordar este problema, se están implementando sistemas de radar, detección por radiofrecuencia y geocercas en los principales centros logísticos.
Etiquetas: Aviación, Drones, Seguridad, Aeropuertos, FAA, Aviación y desastres internacionales
