La inteligencia artificial ha prometido transformar industrias y abrir nuevas posibilidades tecnológicas, pero también ha traído una demanda energética sin precedentes. Detrás de cada consulta, modelo generativo y servicio digital se encuentra una infraestructura física de centros de datos que requiere enormes cantidades de electricidad.
En medio de esta expansión, Amazon, Google y Microsoft enfrentan un nuevo desafío para sus estrategias climáticas.
A pesar de mantener ambiciosos compromisos de descarbonización, el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está elevando su consumo eléctrico y obligándolas a replantear cómo alcanzar sus metas de sostenibilidad sin frenar la innovación.
De acuerdo con un artículo de Trellis, las inversiones de Amazon, Google y Microsoft en centros de datos alcanzarán aproximadamente 750 mil millones de dólares durante 2025 y 2026, una apuesta que busca responder al crecimiento de la inteligencia artificial.

Sin embargo, esta expansión también está generando un aumento considerable en sus emisiones asociadas al consumo eléctrico. Las tres compañías reportaron incrementos de emisiones de dos dígitos en sus más recientes informes ambientales.
La electricidad fue el principal factor detrás de este crecimiento: Amazon y Google registraron aumentos superiores al 30 por ciento en sus emisiones relacionadas con energía, mientras Microsoft reportó un incremento mayor al 20 por ciento.
Este escenario plantea una paradoja para la industria tecnológica: las empresas que impulsan soluciones digitales para un futuro más eficiente ahora deben resolver el impacto ambiental de la infraestructura que permite su funcionamiento.
La energía limpia de las tecnológicas se convierte así en una pieza clave para equilibrar innovación y responsabilidad climática. Google experimentó uno de los incrementos más significativos en su consumo de electricidad, con un aumento del 37 por ciento en 2025, hasta alcanzar 43.

6 millones de megavatios-hora, una cantidad equivalente al consumo anual de energía de un estado como Washington. La compañía reconoció que el avance acelerado de la inteligencia artificial está incrementando sus necesidades energéticas.
En su informe ambiental de 2025 señaló que existen obstáculos importantes para avanzar hacia un sistema energético más limpio, entre ellos los retrasos para conectar nuevos proyectos a la red eléctrica, la fragmentación de los sistemas energéticos y la falta de fuentes renovables disponibles las 24 horas del día.
Desde 2019, el consumo energético de Google aumentó 250 por ciento. Además, sus emisi
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