El índice de precios al productor en Estados Unidos, conocido como PPI, experimentó una disminución del 0,3% en junio, lo que contrasta con las expectativas de estabilidad mensual. Este descenso fue principalmente impulsado por la caída del 12% en los precios de la gasolina. A pesar de la reducción mensual, la gasolina acumuló un aumento anual de 43%. La mejora en la inflación reduce la presión sobre la Reserva Federal, pero el conflicto con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz mantienen elevado el riesgo económico.
En términos anuales, los precios mayoristas aumentaron 5,5% en junio, lo que representa una desaceleración frente al incremento anual de 6% registrado en mayo. El PPI mide la evolución de los precios antes de que los bienes y servicios lleguen al consumidor final, por lo que es un indicador clave para la política monetaria.

Los bienes mostraron una caída mensual de 1,4% en junio, con los precios de la energía cayendo 6,4%. Los precios de los alimentos de demanda final también disminuyeron, con una baja de 0,6%. La gasolina, que bajó 12% en junio, fue el principal factor detrás de la reducción en precios de bienes.

Los servicios, en cambio, avanzaron 0,2% en junio, impulsados por un aumento de 0,4% en los servicios de comercio. El PPI básico, que excluye alimentos y energía, aumentó 0,2% entre mayo y junio, por debajo del incremento de 0,3% que esperaban los analistas. En la comparación anual, este indicador acumuló un aumento de 5,1%.

El informe sobre los precios al productor llegó un día después de otro dato inesperadamente favorable, lo que sugiere que la inflación podría estar comenzando a moderarse. Sin embargo, la tensión con Irán y la posibilidad de un bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto crítico para el tráfico marítimo y el suministro de petróleo, amenazan con desestabilizar el alivio inflacionario actual.
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