En los últimos días, Rusia y Ucrania han incrementado sus operaciones aéreas con el objetivo de presionar al otro bando para iniciar negociaciones. Rusia ha vuelto a bombardear Kiev y otras ciudades, causando decenas de muertes, mientras que Ucrania ha atacado infraestructuras, industrias, refinerías y barcos en Rusia. Estados Unidos ve en estos ataques una oportunidad para avanzar en la negociación, aunque el Kremlin ha advertido que esto prolongará la guerra.

El presidente estadounidense, Donald Trump, en la cumbre de la OTAN en Ankara, afirmó que la escalada militar podría llevar al final del conflicto. Sin embargo, Rusia considera que los ataques ucranianos no conducirán a la negociación y solo prolongarán el conflicto. En Kiev y Odesa, los bombardeos han dejado un balance de muertos y heridos. Rusia justifica sus acciones como respuesta a los ataques ucranianos en su territorio.

Ucrania ha logrado impactar en infraestructuras rusas, incluyendo una docena de barcos en el mar de Azov que据称 se utilizarían para el suministro de combustible a las fuerzas rusas y la evasión de sanciones internacionales. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha pedido más defensas antiaéreas a la OTAN, y Trump ha permitido a Ucrania fabricar baterías de sistemas Patriot en su territorio.

Las defensas antiaéreas ucranianas han tenido un desempeño limitado, derribando solo cuatro de los 54 misiles balísticos lanzados por Rusia este mes. La intensificación de los bombardeos y ataques aéreos por parte de ambos países ha elevado las tensiones y complicado la búsqueda de una solución pacífica al conflicto.
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