El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha destituido a dos miembros de la Comisión de Asistencia Electoral (EAC), una comisión federal bipartidista encargada de distribuir subvenciones federales a los estados, supervisar las pruebas de los sistemas de votación y mantener el formulario nacional de inscripción de votantes. La Casa Blanca confirmó la medida ejecutiva contra estos miembros que se resistieron a sus esfuerzos por exigir que los posibles votantes documenten su ciudadanía estadounidense antes de inscribirse.
A pesar de que la medida probablemente no tenga efectos importantes en las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre, refleja los intentos de Trump de influir en cómo se llevan a cabo las elecciones en Estados Unidos. La Corte Suprema recientemente dictaminó que el presidente puede despedir sin causa a miembros de juntas de agencias independientes, ampliando así el poder presidencial.

La Casa Blanca declaró que el presidente se reserva el derecho de destituir a personas que no estén alineadas con la tarea de asegurar las elecciones y garantizar que se cuente cada voto legal. Thomas Hicks y Benjamin Hovland, los dos miembros demócratas de la comisión, fueron destituidos. La integrante republicana, Christy McCormick, renunció, y el excomisionado republicano Donald Palmer había dejado su cargo voluntariamente a principios de este año.
Trump ha intentado remodelar las normas de votación, aunque la Constitución de Estados Unidos otorga el control de las elecciones a los estados y no al presidente. Los tribunales han bloqueado la mayoría de las órdenes ejecutivas de Trump que buscaban reformar la votación, citando la separación de poderes. Además, el presidente ha iniciado una investigación sobre su derrota en 2020, insistiendo en que fue debido a un fraude, y su gobierno ha amenazado a los estados con eliminar de sus padrones electorales a personas que no son ciudadanas estadounidenses.

David Becker, exabogado del Departamento de Justicia y director del Center for Election Innovation & Research, señaló que la purga de la EAC no alteraría los procesos electorales. "Esto realmente no cambia nada sobre cómo se llevarán a cabo nuestras elecciones, y sobre cómo los estados garantizan con éxito la realización de elecciones seguras, convenientes y confiables", escribió Becker.
Los críticos acusan a Trump de intentar manipular el proceso electoral para su beneficio, mientras que sus defensores argumentan que las reformas son necesarias para proteger la integridad del voto. La situación pone de relieve la tensión entre el poder
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