El fraude en el sector asegurador ha sido una constante histórica, pero la inteligencia artificial (IA) ha elevado la complejidad del fenómeno. Las compañías han asumido pérdidas por actividades ilícitas como un coste operativo inevitable.
Sin embargo, la democratización de herramientas de creación visual ha permitido a criminales y defraudadores simular siniestros inexistentes. En este , una fotografía ya no es una prueba irrefutable de la realidad. Las imágenes sintéticas y manipulaciones digitales representan una nueva frontera de fraude con consecuencias para aseguradoras y clientes.

El impacto económico de este fenómeno es significativo. Un estudio de la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE) y SAS estima que el fraude de seguros en Estados Unidos asciende a más de 308. 000 millones de dólares anuales, afectando a uno de cada diez siniestros declarados.

La tecnología de IA se propaga rápidamente, permitiendo a cualquier persona con acceso a un modelo de lenguaje visual generar escenas de accidentes o daños desde cero. Estas alteraciones, llamadas vanilla synthetics, son difíciles de discernir. La industria aseguradora enfrenta una brecha de preparación para enfrentar este tipo de ataques.
Solo un 7% de los profesionales de la lucha contra el fraude considera que su compañía está plenamente preparada para detectar o prevenir delitos impulsados por IA. La confianza en la inspección visual humana o en métodos tradicionales de comprobación de metadatos es insuficiente.

La clave para combatir este fraude radica en enfrentar al algoritmo con el algoritmo, adaptando las herramientas de combate al avance de la tecnología.
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