En julio de 2020, el expresidente Andrés Manuel López Obrador anunció que militares y marinos tomarían el control de puertos y aduanas para combatir la corrupción, el contrabando y el tráfico de drogas. Sin embargo, casi seis años después, Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, reconoció que el cambio de mando militar no fue suficiente para resolver el problema de corrupción en las aduanas.
Monreal expresó su preocupación por la profundidad del problema de corrupción en las aduanas mexicanas, que no se resolvió con la mera implementación de un mando militar. Esta declaración contrasta con la estrategia central del gobierno de López Obrador, que incluyó la colocación de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina en el control y vigilancia de aduanas terrestres, marítimas y puertos.

Desde el inicio de su administración, López Obrador se enfocó en combatir el robo de combustible, considerándolo una de sus banderas principales. En enero de 2019, la explosión en una toma clandestina en Tlahuelilpan, Hidalgo, dejó 137 personas muertas y marcó un punto alto en la ofensiva federal contra el huachicol.

Los datos oficiales de Pemex revisados por Animal Político revelan que entre 2019 y 2024, durante el sexenio de López Obrador, la petrolera reportó 75 mil 806 tomas ilícitas de combustible, en comparación con las 44 mil 298 registradas entre 2013 y 2018. Aunque en 2024 Pemex reportó una disminución en las tomas clandestinas, el promedio de combustible robado aumentó a 17 mil barriles diarios, un 10.4% más que en 2023.

En 2025, durante la administración de Claudia Sheinbaum, Pemex identificó menos tomas ilegales, pero estimó que el promedio de combustible robado aumentó a 19 mil 600 barriles diarios y las pérdidas por extracción ilegal de combustibles llegaron a 23 mil 491 millones de pesos. Esto demuestra que menos tomas clandestinas no necesariamente implican menor daño económico.
Etiquetas: AMLO, Monreal, corrupción, aduanas, combustible, huachicol, Corrupción
