Durante más de un siglo, la geopolítica del petróleo ha marcado el rumbo de la política internacional. Este recurso no solo es una fuente de energía, sino que ha encendido revoluciones industriales, sostenido imperios y precipitado la caída de gobiernos.
Desde los desiertos de Oriente Medio hasta las salas de decisión en Washington, Moscú o Pekín, el crudo ha impregnado el tablero global. Hoy, con el estrecho de Ormuz en el centro de una nueva crisis y los precios del barril disparados, esa dependencia estructural vuelve a quedar al descubierto.
En el último episodio de 'No es el fin del mundo', se repasa en profundidad la historia, el funcionamiento y el futuro del petróleo. Controlar el petróleo siempre ha significado controlar el poder. Desde la Standard Oil de John D. Rockefeller hasta las llamadas Siete Hermanas, el acceso al crudo ha sido una cuestión de Estado.

No es casualidad que Winston Churchill impulsara la conversión de la flota británica al petróleo antes de la Primera Guerra Mundial, o que Hitler destinara brigadas enteras a hacerse con los pozos de Bakú durante la Segunda.
La respuesta de los países productores llegó en 1960 con la fundación de la OPEP en Bagdad, un club de naciones exportadoras que buscaba hacer frente al dominio occidental sobre sus propios recursos.

Su primer gran golpe llegó en 1973, cuando el embargo a Estados Unidos y sus aliados por el apoyo a Israel en la guerra del Yom Kipur cuadruplicó el precio del barril en cuestión de semanas. Fue la primera vez que el mundo occidental comprendió, de golpe, hasta qué punto su prosperidad dependía de decisiones tomadas a miles de kilómetros.
La crisis actual en torno al estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente el 20% del comercio mundial de crudo, ha vuelto a situar la geopolítica del petróleo en el centro del debate.
Los precios han subido más de un 50% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, y las economías asiáticas, principales destinatarias de ese flujo energético, ya acusan el golpe.

Pero el hoy es distinto al de 1973: los países tienen reservas estratégicas, han diversificado sus fuentes de energía y la cuota del petróleo en el mix energético global ha caído del 50% al 30% desde aquella gran crisis.
La pregunta de fondo es si nos acercamos al llamado peak oil, ese momento en que la demanda global de crudo alcanza su techo y comienza a descender. Las petromonarquías del Golfo ya llevan años preparándose para ese escenario, con planes de diversificación económica como el Saudi Vision 2030.
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