La guerra contra las drogas en México enfrenta nuevos desafíos. La producción mundial de cocaína se ha cuadruplicado en una década, con México marcando un crecimiento significativo en la metanfetamina, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la ONUDD. Las redes de tráfico mexicanas se han expandido a África, Europa, Asia y Oceanía, transformándose en proveedores globales. Las incautaciones récord de droga no necesariamente indican avance contra el narcotráfico, sino que sugieren una mayor circulación de sustancias ilícitas.

Funcionarios mexicanos, algunos vinculados al partido Morena y a la presidenta Claudia Sheinbaum, se han ofrecido como informantes a la DEA, según The New York Times. Este ofrecimiento sucede tras acusaciones contra funcionarios de Sinaloa por proteger a la facción de los Chapitos del Cartel de Sinaloa. La presidenta Sheinbaum ha calificado estas acusaciones como 'injerencia extranjera', pero las revelaciones sugieren divisiones dentro de su partido.

El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha sancionado a dos empresarios y nueve empresas mexicanas por operar una red de robo de combustible que beneficiaba al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El robo de combustible, conocido como 'huachicol', ha convertido en una fuente de ingresos millonaria para las organizaciones criminales, con pérdidas fiscales diarias estimadas en US$24 millones para México, según PetroIntelligence.

Estas tres historias reflejan una tendencia preocupante: las redes criminales mexicanas están diversificando y expandiéndose más rápido de lo que las estrategias de respuesta pueden abordar, lo que aumenta la presión sobre México para enfrentar estos desafíos.
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