En junio, la inflación en México y en la eurozona mostró una tendencia a la baja, lo que ha reducido la presión sobre el Banco Central Europeo y señala un posible alivio en el aumento de precios de la energía. Este descenso es especialmente significativo en un de guerra en Oriente Medio que ha afectado el precio del petróleo y el gas.
La inflación interanual en la eurozona se situó en el 2,8%, una disminución desde el 3,2% de mayo, y por debajo de las expectativas económicas de un 3,0%. En términos mensuales, los precios experimentaron una baja de un 0,1%, el primer descenso de este año.
La tasa subyacente de inflación, que excluye los precios de energía y alimentos, disminuyó al 2,4% desde el 2,6%, proporcionando una visión más clara de la estabilidad de precios. La energía, aunque sigue siendo el principal motor de inflación con un aumento interanual del 8,7%, muestra signos de enfriamiento, ya que en mayo la tasa era del 10,8%.

El encarecimiento del petróleo y el gas ha comenzado a moderarse tras el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. En la eurozona, Malta registró la tasa anual más baja del bloque, del 1,9%, mientras que Lituania lideró con un 5,5%.
En México, la situación es paralela, con una moderación de precios en mercados globales que impacta directamente en la economía local. Todos los grandes países de la eurozona registraron una inflación más moderada, lo que sugiere un efecto similar en México.
La disminución de la inflación en junio es un indicativo de un posible cambio en la tendencia de precios, lo que puede afectar la política económica y la planificación fiscal en México.
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