Un nuevo terremoto de magnitud 6,5 sacudió el sur de Filipinas, específicamente la isla de Mindanao, este viernes. Este mes ha sido particularmente temible para la región, que ya había experimentado un terremoto de 7,8 grados que dejó 81 muertos, 31 desaparecidos y más de un millón de personas afectadas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) mide la magnitud del terremoto en 6,5, mientras que el equipo de Protección Civil de Filipinas lo eleva a 6,6. El seísmo se registró a una profundidad de 52 kilómetros y se localizó a 35 kilómetros al suroeste de Balangonan, en la isla de Mindanao.
La Protección Civil de Filipinas ha informado que se esperan réplicas sísmicas, pero no se activó una alerta de tsunami. A pesar de la magnitud del terremoto, no hay reportes oficiales de daños o víctimas hasta el momento.

El pasado 15 de junio, otro terremoto de magnitud 6,2 sacudió la isla sin causar víctimas, con un hipocentro muy profundo de 111 kilómetros y a 67,2 kilómetros al sur de Pundaguitan, en la provincia de Davao Oriental.
Este terremoto fue precedido por un terremoto de 7,8 grados que activó alertas de tsunami en todo el Pacífico y dejó un balance oficial de 81 fallecidos y 31 desaparecidos. Agencias de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias se han desplegado en la región para apoyar la respuesta de las autoridades.
Más de 90,000 casas resultaron dañadas por el terremoto de 7,8 grados, de las cuales 17,600 quedaron destruidas por completo. Filipinas se encuentra sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica que registra aproximadamente 7,000 terremotos al año, la mayoría de ellos moderados.
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